Documentación, información médica y familia: cómo anticiparnos a una urgencia

Eleonora Segura
Socia de Cuidar a Nuestros Padres
Suena el teléfono. Nos avisan que trasladan a papá a una clínica porque tiene una infección. Hay que organizar el traslado, presentar la documentación y responder las preguntas del equipo médico.
¿Tenemos el DNI y el carnet de la obra social a mano? ¿Sabemos qué medicación toma? ¿Podemos informar si estuvo internado antes y dónde encontrar los antecedentes médicos?
Son preguntas sencillas, pero en medio de una urgencia pueden convertirse en un problema. Muchas familias empiezan a organizarse cuando ya tienen que tomar decisiones. Prepararse con anticipación permite afrontar ese momento con más información y menos improvisación.
Estas son situaciones que aparecen una y otra vez en Cuidar a Nuestros Padres. A partir del intercambio de experiencias e información entre las familias, vamos aprendiendo qué conviene tener organizado antes de que llegue ese momento.
¿Qué documentación conviene tener preparada?
El DNI y el carnet de la obra social o prepaga son documentos básicos, pero no siempre sabemos dónde encontrarlos cuando los necesitamos.
Una forma sencilla de anticiparse es guardar una foto de ambos en una carpeta digital accesible y, si es posible, compartirla con los familiares que participan del cuidado.
¿Qué información médica deberíamos tener a mano?
La información médica suele estar dispersa entre distintos médicos, consultas, estudios e internaciones. Cuando aparece una urgencia, reconstruir esa historia puede ser difícil.
Conviene reunir los datos de los médicos que atendieron a nuestros padres durante los últimos meses, sus contactos y los diagnósticos relevantes. También es importante registrar la medicación que toman, las dosis y los horarios, además de las alergias, contraindicaciones o restricciones que el equipo médico deba conocer.
Los estudios: radiografías, resonancias, análisis y otros documentos relevantes, también deberían estar disponibles. Si hubo internaciones anteriores, conviene conservar una copia de la epicrisis, el documento que resume los aspectos principales de una internación.
Toda esta información puede reunirse en la misma carpeta digital. Así, los familiares pueden consultarla desde distintos lugares y no dependen de recordar una fecha, un medicamento o un diagnóstico en un momento de mucha presión.
¿Sabemos qué cubre la obra social o prepaga?
Conocer la cobertura de salud de nuestros padres antes de una emergencia permite evaluar mejor las alternativas disponibles.
Además de conocer la cobertura general, conviene averiguar si incluye prestaciones como internación domiciliaria, enfermería o traslados, y cuáles son sus condiciones.
¿Por qué es importante conversar estos temas en familia?
También conviene conversar sobre cómo se distribuirían las responsabilidades si nuestros padres necesitaran asistencia.
Hablar de la vejez o de una posible situación de dependencia no siempre es fácil. Sin embargo, algunas preguntas pueden ayudarnos a prepararnos: ¿Quién puede acompañar? ¿Quién puede hacer trámites? ¿Quién tiene acceso a la documentación? ¿Quién podría responder ante una urgencia?
No es necesario tener todas las respuestas ni resolver todo de antemano. Lo importante es empezar a conversar para que, cuando llegue el momento de tomar decisiones, la familia no tenga que improvisar en ese aspecto.
¿Estamos preparados?
La pregunta es simple: si hoy tuviéramos que resolver una situación de urgencia, ¿la información estaría lista o tendríamos que salir a buscarla? ¿Estamos organizados como familia?
Prepararse significa contar con mejores herramientas para afrontar lo que pueda suceder y dedicar nuestra atención a lo más importante: acompañar y cuidar.
Cuidar a nuestros padres


