
Doctor Pedro Ignacio Rivera 4318
Villa Urquiza Buenos Aires, Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Tengo a mi mamá en el San Antonio y no puedo estar más tranquila. La cuidan con respeto, paciencia y un cariño que se siente. La cambié desde otra institución y levanto mucho el animo. Me encanta el tema de las actividades recreativas que los mantienen activos y contenidos. Ah y los festejos con asado y musica en vivo lo que ella más disfruta. Se nota un verdadero acompañamiento integral. Para destacar el profesionalismo de su director médico, siempre presente y a disposición. Agradecida muy bien hasta ahora.
Hace muchos años mi abuela estuvo internada en este geriátrico, y en aquel momento ya habíamos tenido una experiencia muy buena. Ahora me tocó volver porque un primo ingresó a mi tío abuelo, y sinceramente quedé sorprendida —para bien— desde el primer momento. Lo primero que me llamó la atención fue encontrar a gran parte del personal de aquella época. No es común ver esa continuidad en un servicio de salud, y para mí dice muchísimo de cómo se trabaja puertas adentro. Siguen atendiendo a la gente con la misma calidez, la misma paciencia y ese cariño casi de familia que recordaba. Da una sensación enorme de tranquilidad ver que la calidad humana sigue intacta a pesar del paso de los años. También quiero resaltar que continúa la excelencia profesional del Dr. Armento, que siempre fue un sello del lugar. Su trato, su disponibilidad y la forma en que se ocupa de cada residente marcan una diferencia enorme. Me dio mucha emoción ver que él también sigue ahí, manteniendo el mismo compromiso. El único cambio que encontré —y que realmente me sorprendió— fue cómo modernizaron el patio. Lo transformaron en una especie de jardín, muy lindo, muy verde y con un ambiente súper agradable. Y lo mejor es que no es solo decorativo: los residentes lo disfrutan de verdad. Mi tío, apenas me vio, lo primero que me contó fue de los asados que les hacen en ese patio y cómo los disfrutan todos juntos. No pude evitar pensar en mi abuela; con lo que le gustaba tomar sol, estar rodeada de plantas y, obviamente, comer algo rico a la parrilla… habría estado feliz. Me emocionó ver que, aun con el paso del tiempo, la esencia del lugar sigue siendo la misma: un equipo humano que trabaja con corazón y hace que los residentes se sientan contenidos, respetados y acompañados. Es realmente reconfortante saber que siguen logrando lo más importante: que quienes viven allí se sientan como en su propia casa.
Excelente atención, muy profesionales. Impecable todas las instalaciones. La calidad humana del personal y del Dr. Armento. Muy agradecida por todos los cuidados que le dieron al paciente.
Excelente atención y buen lugar. Mucha higiene. La comida es muy buena. Muy recomendable!!!!!